A usted que es cristiano, presidente

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Por Petra Saviñón

Mandatario, imagino, porque es el ciudadano más informado, que vio el video en el que una joven evangélica recrimina a agentes de la Dirección Central de Investigaciones Criminales, la temida Dicrim, en un cementerio, durante el entierro de un joven muerto en un supuesto intercambio de disparos con la Policía.

Les recuerda que la vida es sagrada y que como autoridad garante del orden están llamados a preservarla apegados a la legalidad. Fue un discurso elegante, verdades con altura que nadie osaría interpretar defensa a los delincuentes.

No, esos también llevaron lo suyo. La valiente muchacha advirtió que lo mismo que los uniformados le darán cuenta a Dios sobre sus acciones en la tierra.

Repudió que la institución mate muchachos hasta de 14 años y que en el caso del que enterraban ya hasta había manifestado su interés de aceptar al Señor, a ese que según los creyentes está en el cielo y manda a hacer las cosas correctas.

Pero insisto, usted debe estar al tanto, como el primero entre sus iguales. Sabrá que la evangélica alertó que «esta no es una guerra contra carne, es contra demonios».  Ya mucha carne joven está bajo tierra, podrida, abatida por balas oficiales.

Ay, señor. La delincuencia estremece al país y eso es inaceptable. Claro que sí. Mas, piense en si de verdad eliminar al enfermo acaba con la enfermedad.

Fíjese en los presuntos enfrentamientos. Es como su advertencia a los malhechores de que acudan a entregarse o les irá peor, fuese entendida como una señal para incrementar los cuestionados intercambios de disparos y desde ese mes, septiembre, en adelante los tiros han “acostado” a 58, quizás mal contados.

Presidente, circulan imágenes que desmienten algunas balaceras informadas por la Policía como    enfrentamientos y comunitarios afirman que encima han caído inocentes. Nadie debe caer bajo un proyectil comprado con el erario, cuando el Estado de derecho es respetado, salvo que la vida del agente esté en riesgo.

Porque también es lamentable que esos dominicanos que están para proteger y servir caigan a manos de malhechores

Señor, ¿qué tal si enfoca la atención en salud, educación, deportes y oportunidades de desarrollo para los niños, adolescentes y jóvenes vulnerados, marginados por el Estado que está para ampararlos?

Escuche las voces que claman por un cese a la violencia de todos lados. Oiga a esa joven, cristiana, como usted.

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