Por Petra Saviñón
Semana Santa es el periodo en el que los cristianos, sobre todo los católicos recuerdan a su líder, a Jesús, más conocido como Cristo o por la mezcla de ambos nombres. Visto por los judíos como un farsante, un usurpador.
Para los musulmanes, posteriores al cristianismo, es un profeta, un enviado de Dios a dar el penúltimo mensaje a una humanidad que iba y va camino a su perdición.
Como quiera que fuese, es el hombre que según los evangelios murió crucificado, aunque los islámicos no creen esa versión y dicen que el Señor hizo morir a otro en la cruz, pero la más socorrida de este lado, es que pereció porque lo decidieron segmentos poderosos que gobernaban.
Así ha sido siempre con los que estorban, los que ostentan el mando los sacan de circulación, los reducen, los ningunean. Estorbar significa, entre tantos sinónimos, atentar contra un régimen, contra el curso de las cosas o como el caso de Norberta Reyes (Betty) necesitar la atención de los que dirigen el Estado…
Nació con parálisis cerebral y algunos medios asumieron su historia. Gracias a esta solidaridad, durante los gobiernos de Danilo Medina le fueron entregados suplementos alimenticios y medicamentos. Mas, en 2020, la nueva gestión retiró esa ayuda.
Pese a los intentos de que fuese restablecida, su madre, Eliberta, nunca volvió a ser llamada para que recogiera esa dotación adquirida con dinero del erario, del que dizque nos pertenece a todos.
La muchacha de 26 años falleció el martes, cuando el mundo cristiano conmemora la muerte de su guía espiritual y época en la que tantos funcionarios dejan que las cámaras fotografíen sus rostros en las actividades de las iglesias, sin temor al látigo que echó a los mercaderes del templo.
Jesús y Betty fallecieron la misma semana y mueren todos los días a manos de un sistema indolente, ciego de avaricia, de egoísmo, de pus que contamina todo lo que toca y que distinto al rey Midas, podría morir, no de hambre, atragantado por el oro.