Contaminación que ahoga, asfixia y entierra pero que no llega hasta las autoridades

Por Petra Saviñón

Este es buen momento para una mirada a la contaminación, ahora que está de moda debatir sobre el cambio climático, que las autoridades aseguran invierten dinero y esfuerzos firmes en el combate a ese problema. Es tiempo para verla y combatirla.

Al país lo compromete sobremanera que asuma la presidenciadel 64 período de sesiones del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (Cmnucc).

Para decir ese nombre y hasta para leerlo en silencio, hay que tomar aire y el de este territorio bien contaminado que por cierto está. Tiene la triste categoría de contar con cuatro de las ciudades más afectadas por polución de América Latina: el Distrito Nacional, Haina, Boca Chica y Santiago.

Las causas de la intoxicación aérea son harto conocidas, vehículos de motor, industrias, plantas eléctricas y construcción y aunque el Gobierno afirma que trabaja en la descarbonización, los resultados aún no acaban de hacer tierra, ojalá los gases y metales pesados que arropan a República Dominicana no los hayan retenido.

Claro que hay muchos otros elementos contaminantes como el rastro de los aviones, los talleres de mecánica automotriz, de reparación de neveras y estufas y de soldadura en plena calle, la nicotina, el humo y hasta el polvo del Sahara.

Obvio es también que no solo el espacio está sucio, enfermo. La tierra y el agua sufren los efectos de una situación que pasó de amenaza a enemigo fulminante.

Los ríos, playas y el pobre mar, a donde van todas las aguas, según la Biblia, languidecen, llenos de basura, heces fecales, aguas residuales y un cúmulo de cosas más.

La buena intención, los anuncios del Poder Ejecutivo, son válidos, pero más lo son las acciones, las respuestas contundentes a estos fenómenos que asfixian ahogan y entierran a esta pobre nación.

El Gobierno debe mostrar que al tomar este cargo en la ONU lo hizo porque está dispuesto a dar el ejemplo en casa y luego a extender ese plan de limpieza a todas las demás

Si no, es un sinsentido que coja ese puesto que compromete a República Dominicana, que la obliga a quedar bien, en primer lugar con sus ciudadanos.