El cuerpo de Cristo y la tradición judía

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Por Petra Saviñón

La conmemoración de Corpus Christi es una fiesta de la Iglesia Católica celebrada 60 días después del Domingo de Resurrección. Esencia de la misa, junto al vino y antes una manera de honrar el pan, tan importante, tan significativa para los hebreos, luego israelitas y después israelíes.

 Desde siglos antes de que este grupo étnico constituyera la religión judaica, el alimento era esencial en su mesa, igual que en la de la mayoría de la humanidad, pero su carácter religioso lo consagra la salida de Egipto (esto sin importar si ocurrió).

A partir de este supuesto éxodo, esa comida es usada en altares y protagoniza la pascua judía (pesaj), tradición a la que Jesús no fue ajeno, como judío practicante y aquí arranca su uso como base central de la misa, con la transustanciación de harina a carne.

Fue preciso después de la cena pascual que compartió con sus discípulos que lo arrestaron en el huerto de Getsemaní, según el Nuevo Testamento, lleno de falsedades para los judíos, que solo creen en una parte del libro que para los cristianos es Viejo Testamento. Es su Biblia.

Jesús aunque criticó a los sacerdotes de la época, sí practicaba la religión y guardaba las tradiciones. Por eso su bautismo, la asistencia a la sinagoga y la cena. Preciso porque creía recriminaba, caso contrario hubiese formado su propia doctrina y listo.

Sin embargo, los que sí lo convirtieron en figura central de una nueva religión fueron sus seguidores y más tarde el pan y el vino serían la parte neurálgica de la celebración dominical.

 Día este de su resurrección y elegido por las dificultades con los judíos que asistían al templo los sábados y generaban disputas por los cambios que pretendían los seguidores del autoproclamado mesías.

Al final, en lugar de hablar en nombre del padre que está en los cielos, como hacía su mentor, formaron tienda aparte y crearon un dogma cristocéntrico. Relegaron el papel de Dios para convertir a Jesús en protagonista y reafirmarlo como cristo (no es nombre propio, es mesías en griego).

Entonces la nueva religión caló tanto en Occidente que es la de mayor cantidad de fieles en el mundo, seguida de cerquita por el islam y mientras, el judaísmo, de la que derivan ambas, queda casi extinta.

 La relevancia del cristianismo, que ha sufrido tantas segmentaciones, queda consignada en el respeto a sus conmemoraciones, las de la facción católica, claro, que conllevan incluso días no laborales, como el de Corpus Christi.

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